"Por  los cristianos de África, para que den un testimonio profético de reconciliación, de justicia y paz, imitando a Jesús Misericordioso.

                                                                             Papa Francisco - Mayo 2017

 

 

 

El Tiempo de Adviento

 

El término Adviento proviene del latín "adventus" que significa “venida”. Es un tiempo santo, de alegría para los cristianos, caracterizado por la preparación espiritual del nacimiento de Jesús. 

La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor. 

Con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico y se inicia el domingo siguiente a de la solemnidad de Cristo Rey terminando el 24 de Diciembre.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa penitencia.

Las lecturas bíblicas en el tiempo de Adviento son tomadas del profeta Isaías como del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías.

Según la Biblia, el Ángel Gabriel, se le apareció a María, indicándole que pronto daría a luz a un niño, hijo de Dios, que llamaría Jesús, y su reino no tendría fin. Ese tiempo de espera, es caracterizado como Adviento.

El tiempo de Adviento es un período privilegiado para los cristianos ya que nos invita a recordar el pasado, nos impulsa a vivir el presente y a preparar el futuro.

- Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Esta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Vino como uno de nosotros, hombre entre los hombres. Esta fue su primera venida.

- Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria la "presencia de Jesucristo" en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.

- Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo en la "majestad de su gloria". Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el Cielo a los que han creido en Él; vivido como hijos fieles del Padre y hermanos buenos de los demás. Esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.

En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora en la que sucederá. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento a través de la revisión y la proyección.

Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. 

Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, alejando de nosotros todo aquello que le quite su verdadero sentido cristiano. De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

 

El Tiempo de Navidad

 

La Navidad es una de las fiestas más importantes de la Iglesia porque en ella celebramos que el Hijo de Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo, para enseñarnos el camino para la vida eterna. Es un tiempo de celebración  que abarca desde la Nochebuena del 24 de diciembre hasta la fiesta del Bautismo del Señor. 

La preceden cuatro semanas de preparación (Adviento).

Emmanuel significa Dios con nosotros. La celebración de la Navidad nos recuerda que Dios no está lejos, sino muy cerca de nosotros. En Navidad, celebramos al Niño Jesús que es Hijo de Dios. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la tierra.

Jesús es el Hijo unigénito de Dios, imagen perfecta del Padre, lleno de gracia y de verdad.

La celebración de la Navidad es un momento privilegiado para meditar en el texto evangélico de San Lucas 2, 1-20, en donde se narra con detalle el Nacimiento de Cristo.
Podemos reflexionar las virtudes que encontramos en los diferentes personajes involucrados y luego, aplicarlas a nuestra vida:
María nos enseña a ser humildes, a aceptar la voluntad de Dios, a vivir cerca de Dios por medio de la oración, a obedecer a Dios y a creer en Dios.
José nos enseña a escuchar a Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra vida, aunque no lo entendamos y a confiar en Dios.
Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador del mundo, nació en la pobreza.
Los pastores nos enseñan que la verdadera alegría es la que viene de Dios. Ellos tenían un corazón que supo alegrarse con el gran acontecimiento del nacimiento de Cristo.

Jesucristo es luz, amor, perdón y alegría para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

La Sagrada Familia nos da ejemplo de la aceptación de la Voluntad de Dios, viviendo con sencillez, humildad y alegría el nacimiento de Jesús en el Portal de Belén.

 

El Tiempo de Cuaresma

 

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión en el que nos preparamos para la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

Su duración es de 40 días, comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. 

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión, de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

La duración de cuarenta días proviene de varias referencias bíblicas y simboliza la prueba de Jesús al permanecer durante 40 días en el desierto previos a su misión pública. También simbolizan los 40 días que duró el diluvio, además de los 40 años de la marcha del pueblo israelita por el desierto y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto. Tiene cinco domingos más el Domingo de Ramos, en cuyas lecturas los temas de la conversión, el pecado, la penitencia y el perdón, son dominantes. No es un tiempo triste, sino más bien meditativo y recogido. Es, por excelencia, el tiempo de conversión y penitencia del año litúrgico.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna.  En este tiempo, aprendemos a conocer y apreciar la Cruz de Jesús. Con esto aprendemos también a tomar nuestra cruz con alegría para alcanzar la gloria de la resurrección.

 

El Tiempo Ordinario

 

El Tiempo Ordinario es el tiempo más antiguo de la organización del año cristiano y ocurre dos veces en el año litúrgico. El tiempo ordinario comienza el lunes siguiente al Domingo del Bautismo del Señor y se extiende hasta el Miércoles de Ceniza, para reanudarse de nuevo el Lunes después del Domingo de Pentecostés y terminar antes de las primeras vísperas del 1° Domingo de Adviento.   Además, ocupa la mayor parte del año: 33 ó 34 semanas, de las 52 que  hay. No es un tiempo de poca importancia, sino que se denomina de  esta manera para distinguirlo de los "tiempos fuertes", que son los  ciclos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua con su preparación y prolongación.

La peculiaridad del tiempo ordinario no consiste en constituir un verdadero período litúrgico en el que los Domingos guardan una relación especial entre sí en torno a un aspecto determinado del misterio de Cristo. El valor del tiempo ordinario consiste en formar con sus treinta y cuatro semanas un continuo celebrativo a partir del episodio del Bautismo del Señor, para recorrer paso a paso la vida de la salvación revelada en la existencia de Jesús. Cada domingo tiene valor propio.

El hecho de que el tiempo ordinario comience a continuación de la fiesta del Bautismo del Señor permite apreciar el valor que tiene para la liturgia el desarrollo progresivo, episodio tras episodio, de la vida histórica entera de Jesús siguiendo la narración de los Evangelios. Éstos, dejando aparte los capítulos de Mateo y Lucas sobre la infancia de Jesús, comienzan con lo que se denomina el ministerio público del Señor. Cada episodio evangélico es un paso para penetrar en el misterio de Cristo; un momento de su vida histórica que tiene un contenido concreto en el hoy litúrgico de la Iglesia, y que se cumple en la celebración de acuerdo con la ley de la presencia actualizadora de la salvación en el aquí ahora para nosotros

El sacerdote, en el tiempo ordinario, usa la casulla de color verde en la Misa, sobre todo los Domingos, a excepción de los días festivos y de los mártires. La diversidad de colores en las vestiduras sagradas pretende expresar, con más eficacia, aún exteriormente, tanto el carácter propio de los misterios de la fe que se celebran, como el sentido progresivo de la vida cristiana en el transcurso del año litúrgico. El verde es símbolo de la esperanza, cuando todo florece, reverdece y se renueva.

Solemnidades y fiestas del Señor durante el año

La celebración del misterio de Cristo a lo largo del año comprende una serie de solemnidades y fiestas del Señor, además de los grandes ciclos pascual y natalicio. La mayor parte de ellas caen dentro del tiempo ordinario. La comprensión adecuada de todas ellas sólo puede hacerse relacionándolas con el tiempo litúrgico que les es más cercano y tratando de comprenderlas dentro de la secuencia de los hechos y palabras de salvación verificados en Cristo.

Así tenemos:

-1 de Enero Santa María, Madre de Dios.

-6 de Enero Epifanía del Señor

-2 de Febrero Presentación del Señor en el templo, a los cuarenta días de  navidad

-19 de Marzo San José

-25 de Marzo Anunciación del Señor

-Marzo-Abril Pascua de Resurrección

-Mayo Ascensión del Señor

-Mayo-Junio Pentecostés

-Mayo-Junio Solemnidad de la Santísima Trinidad, el domingo siguiente a Pentecostés.

-mayo-Junio Cuerpo y Sangre de Cristo

-3 de Junio Sagrado Corazón de Jesús

-24 de Junio Nacimiento de San Juan Bautista

-29 de Junio San Pedro y San Pablo

-6 de Agosto Transfiguración del Señor

-15 de Agosto Asunción de la Virgen María

-1 de Noviembre Todos los Santos

-Noviembre Cristo Rey

-8 de Diciembre Inmaculada Concepción de María

Así como en este Tiempo Ordinario vemos a un Jesús ya maduro, responsable ante la misión que le encomendó su Padre, así también nosotros en el Tiempo Ordinario debemos buscar crecer y madurar nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor. Cumplir con la Voluntad de Dios. Esta es la gracia que debemos buscar e implorar de Dios durante estas 33 semanas del Tiempo Ordinario.

La propuesta es crecer. El que no crece se estanca, se enferma y muere. Debemos crecer en nuestras tareas cotidianas: en el matrimonio,  en la vida espiritual y profesional, en el trabajo, en el estudio, en las relaciones humanas. Debemos crecer también en medio de nuestros sufrimientos, éxitos, fracasos.

El Tiempo Ordinario se convierte así en un gimnasio auténtico para encontrar a Dios en los acontecimientos diarios, para ejercitar nuestras virtudes y crecer en nuestra fe.